Padre mío, quiero que tu sabiduría sea puesta sobre las personas que más lo necesitan.

Glorioso Dios, en esta mañana, donde el tu sol asciende por el cielo, quiero encender mi corazón para alabarte, para darte las gracias. La noche ha acabado, y tu hermosa luz ilumina de nuevo el firmamento, me levanto y me dirijo hacia Ti para darte las gracias por permitir que tenga un calmo sueño.




Te agradezco por cuidar mi mente de los pensamientos negativos y temores que pudieron presentarse. Gracias Dios mío, porque, desde el primer momento en que mis ojos se abren, pedir sentir el calor de tu compañía y lo dulce de tu amor. Te pido, por favor, que hoy sea un día glorioso para mí, dame una ayuda para cumplir mis planes que tengo escritos y pon a disposición todas mis acciones para que sea de tu agrado.

Si Tú estás a mi lado, no tengo nada de qué temer, porque andas de mi lado. Bendito seas por siempre, mi hermoso Dios y majestuoso. Te alabo de verdad, aunque a veces no sepa cómo hacerlo mejor que otros, pero sé que Tú eres a quien debo seguir, por eso es que deposito toda mi confianza en este caminar.

En esta mañana, eterno Padre, te pido por mi familia, dales protección a cada uno de sus pasos, vigila los senderos por los que andan, para que si se desvían, puedas ir a rescatarlos y redirigirlos hacia ti.




Bendito Dios, quiero que tu sabiduría sea puesta sobre las mentes de las personas que más lo necesiten, para que tengan la lucidez en sus trabajos y así puedan tener mejores resultados a los que se han propuesto conseguir. Ilumina sus vidas y aclara sus panoramas.

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Rolando Javier es el editor encargado en ReflexionesDeFe.com. Es un conocedor senior de la Biblia y de La Palabra del Señor. Estudió la carrera de periodismo por lo que sus dos pasiones se cruzan perfectamente al escribir oraciones al Señor.

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