Oración de la mañana – 10 de abril

Bondadoso Señor, en este día de hoy me quiero dirigir hacia Ti, con mucho respeto y mucha devoción, para clamar por tu presencia dentro de mi vida. Primeramente, déjame agradecerte por este hermoso día que me estás regalando, estoy completamente convencido de que será este día, una gran bendición para mí y para todos los que están cerca de mí. Además, quiero comentarte que con cada nuevo día, tengo cada vez más motivos para alabarte y darte las gracias, porque tu grandiosa bondad se manifiesta completamente en mí.

Es imposible que no pueda alabarte, Señor mío, si en esta mañana me estás permitiendo abrir los ojos y disfrutar de todas tus maravillas. Cómo sería posible que yo no proclame tu grandeza, si me estás permitiendo vivir un día más, teniendo mis pulmones llenos de aire, y Tú mostrándome el sendero correcto que debo recorrer.  Me das una familia, muchos amigos, un trabajo digo, un techo donde descansar y ser feliz, por todo eso muchas gracias, Padre. Aunque el día esté lleno de preocupaciones y dificultados, Tú en cada instante estás satisfaciendo mis necesidades.

Deposito todas mis esperanzas en Ti, Padre mío, toda la fuerza que tengo para luchar en mí día a día, se origina en Ti. Todas mis ilusiones y mis ganas de progresar las he deposito en Ti. En este día, pongo en tus manos mi trabajo, todos los planes y objetivos que tengo, y espero por favor que me des la oportunidad de concretarlos algún día. Mi vida entera la pongo en tus manos, para que Tú me puedas guiar y conducir por el camino adecuado, porque solamente Tú conoces lo que es y será mejor para mí.

Por favor, Señor, hoy llévame por el sendero del éxito y de la abundancia. Ilumina sobre mí tu inmensa luz, y guárdame dentro de tus brazos, como a un hijo recién nacido, delicado pero lleno de amor. Te pido por favor que me libres de todo tipo de injusticias, Padre. Permite que pueda alejarme completamente de los chismes y de las cosas malas que se hablan todos los días. Mi corazón anhela desde hace mucho tiempo paz y tranquilidad, por favor, te pido que me las des, porque los sonidos que existen a nuestro alrededor a veces no nos permiten pensar con claridad.

Permite que sea yo una persona llena de humildad, y muéstrame como ser como Jesús, aquel hijo tuyo, que no dudó en dar su vida para salvarnos a todos de los pecados.