Gracias Padre, porque la noche se convirtió en día, porque nunca dejaste de cuidarme.

Dios mío, te doy las gracias por este nuevo día que me estás regalando, quiero poner en tus manos esta mañana, dame por favor tu protección y tu guía. No permitas que me pierda entre tantos pensamientos, entre tantos recuerdos, entre tantas pruebas, no dejes que me aparte de tu lado, Padre.




Gracias por la noche que finalmente se convirtió en día, por los amigos que volviste parte de mi familia y los sueños que permitiste que se hagan realidad. Pero, por sobre todo, gracias por cuidar de mí y de los míos durante este día, te agradezco por tu eterno amor, oh Dios mío.

Amado Padre, gracias por la vida que me diste, por la familia que tengo, por la gente que me quiere, gracias por la salud que tengo, por el aire que ingresa a mis pulmones, y gracias por tu inmenso amor. Gracias Padre mío por perdonar mi olvido y orgullo, gracias por no recordar los momentos en los que te fallé, y por darme siempre nuevas oportunidades para comenzar de nuevo.

Gracias por confiar en mí, en mis habilidades y aptitudes, gracias por tener tu fe puesta en mí, gracias Padre, porque no me das motivos para dudar de tu amor, me tienes siempre firme y de pie junto a Ti.




Te agradezco, Señor mío, porque mantienes este corazón latiendo, estos pulmones respirando, esta fe creciendo, sólo me motivas a continuar esforzándome, para ser un hombre bien, para ser un ejemplo entre mis prójimos, y con tu ayuda, Padre, sé que podré conseguirlo. Amén.

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Rolando Javier es el editor encargado en ReflexionesDeFe.com. Es un conocedor senior de la Biblia y de La Palabra del Señor. Estudió la carrera de periodismo por lo que sus dos pasiones se cruzan perfectamente al escribir oraciones al Señor.

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